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Mostrando entradas de septiembre, 2021

Poesía seleccionada de Bertolt Brecht

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  Las muletas Durante siete años no pude dar un paso. Cuando fui al gran médico, me preguntó: «¿Por qué llevas muletas?» Y yo le dije:  «Porque estoy tullido». «No es extraño», me dijo. «Prueba a caminar. Son esos trastos  los que te impiden andar. ¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro pata s!» Riendo como un monstruo, me quitó mis hermosas muletas, las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír, las arrojó al fuego. Ahora estoy curado. Ando.  Me curó una carcajada. Tan sólo a veces, cuando veo palos, camino algo peor por unas horas.   Recuerdo de María A. Fue un día del azul septiembre cuando, bajo la sombra de un ciruelo joven, tuve a mi pálido amor entre los brazos, como se tiene a un sueño calmo y dulce. Y en el hermoso cielo de verano, sobre nosotros, contemplé una nube. Era una nube altísima, muy blanca. Cuando volví a mirarla, ya no estaba. Pasaron, desde entonces, muchas lunas navegando despacio por el cielo. A los ciruelos les llegó la tala. Me pregunta...

Poesía seleccionada de Nicanor Parra

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Hay un día feliz A recorrer me dediqué esta tarde Las solitarias calles de mi aldea Acompañado por el buen crepúsculo Que es el único amigo que me queda. Todo está como entonces, el otoño Y su difusa lámpara de niebla, Sólo que el tiempo lo ha invadido todo Con su pálido manto de tristeza. Nunca pensé, creédmelo, un instante Volver a ver esta querida tierra, Pero ahora que he vuelto no comprendo Cómo pude alejarme de su puerta. Nada ha cambiado, ni sus casas blancas Ni sus viejos portones de madera. Todo está en su lugar; las golondrinas En la torre más alta de la iglesia; El caracol en el jardín, y el musgo En las húmedas manos de las piedras. No se puede dudar, éste es el reino Del cielo azul y de las hojas secas En donde todo y cada cosa tiene Su singular y plácida leyenda: Hasta en la propia sombra reconozco La mirada celeste de mi abuela. Estos fueron los hechos memorables Que presenció mi juventud primera, El correo en la esquina de la plaza Y la humedad en las murallas viejas. ¡...